Posts Tagged ‘ECOnomía’

Rechazo a la deuda

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aldorsoPor Milcíades Peña/Al Dorso

La Argentina es el país del “como sí”. Durante muchos años lució como si fuera un país moderno en continuo avance, pero en realidad iba quedando cada vez más atrasado respecto de las naciones industriales; pareció como si la población toda se tornase más próspera, pero en realidad el país se descapitalizaba velozmente día tras día, y mientras se iba quedando sin medios de producción se atiborraba de heladeras, televisores, automóviles, soja transgénica, glifosato, deuda, fracking, oligopolios, Clarín y compañía.

Vivimos bajo el gobierno del “como si”.

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Por Germán Mangione

Ante la necesidad de dólares y la caída de las reservas, el gobierno volvió a poner la mirada en los puertos. Ante la negativa de las grandes cerealeras multinacionales de vender, y así agilizar la entrada de divisas, nuevamente se puso en escena la discusión sobre el comercio exterior y el rol del estado. Pero más allá de las declaraciones mediáticas y las amenazas que exhibe el kirchnerismo cada vez que las multinacionales sojeras estrangulan la entrada de la divisa yanqui: ¿Qué medidas se tomaron en estos diez años? ¿Cómo fue la relación con las multinacionales sojeras? ¿Porque seguimos dependiendo después de 12 años de “modelo K” de los dólares de la soja? Una historia que tiene a China como observador y a los dólares como protagonistas.

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img_art_14232_6155Por André Gorz

Escrito en septiembre de 1973, este ensayo de André Gorz sobre la desigualdad inherente al uso del automóvil y la forma en que degrada el espacio urbano es un clásico que, más allá de su ideología, no ha envejecido en sus postulados básicos y del que proponemos una nueva traducción.

El mayor defecto de los automóviles es que son como castillos o fincas a orillas del mar: bienes de lujo inventados para el placer exclusivo de una minoría muy rica, y que nunca estuvieron, en su concepción y naturaleza, destinados al pueblo. A diferencia de la aspiradora, la radio o la bicicleta, que conservan su valor de uso aun cuando todo el mundo posee una, el automóvil, como la finca a orillas del mar, no tiene ningún interés ni ofrece ningún beneficio salvo en la medida en que la masa no puede poseer uno. Así, tanto en su concepción como en su propósito original, el auto es un bien de lujo. Y el lujo, por definición, no se democratiza: si todo el mundo tiene acceso al lujo, nadie le saca provecho; por el contrario, todo el mundo estafa, usurpa y despoja a los otros y es estafado, usurpado y despojado por ellos.

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Economía biofísica

economia biofEl flujo metabólico y otros conceptos procedentes de la ecología y la termodinámica ayudan a valorar si un sistema económico es o no viable.

La crisis económica actual está poniendo de manifiesto las dificultades que tiene la ciencia económica para explicar procesos para los que en teoría debería ofrecer respuestas, como el desempleo crónico, la inflación o el crecimiento económico. Tanto los análisis que venimos observando últimamente, como las medidas de política económica que se recomiendan, parecen fallar de forma sistemática, para asombro no solo del público general, sino también de los propios economistas, que ven cómo las recetas que aprendieron en las facultades no funcionan.

El problema fundamental radica en que la ciencia económica predominante ha perdido el contacto con la base material del proceso económico; se ha centrado, casi de forma exclusiva, en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Esta visión se muestra incapaz de explicar el origen de algunos de nuestros problemas más graves y de ofrecer alternativas en términos de políticas públicas. Pone énfasis en el aumento de la producción económica (crecimiento) sin considerar la finalidad ni los costes del mismo. Olvida, pues, que el objeto del proceso económico no debe ser el aumento de la producción per se, sino la mejora en el disfrute de la vida. El fin de una economía corresponde a la reproducción de la sociedad, de los seres humanos, de su cultura y de sus instituciones; para ello se necesita una serie de bienes y servicios, que se producen mediante la aplicación de trabajo humano y conocimiento a unos recursos naturales.

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Fuente: www.investigacionyciencia.es

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aldorsoLos pulmones criban anhelos de serpientes: “Canje de deuda por educación” vocifera la calcinante escoria del Buen Gobierno. “Conversión de deuda por educación”, insisten las circuncisas lenguas de idiotez mercenaria.

La mala educación impone la eficacia y eficiencia de la libre competencia perfomativa de lo social. Y el buen Gobierno impone una enseñanza de tolerancia, comunitarismo, multiculturalismo, una mítica polifonía del monocorde vasallaje colonial.

Autonomía, equidad, tecnocracia educativa de la nada y vulgata neoliberal de hegemonía cobarde socialdemócrata, afianza la construcción simbólica discursivadel buen Gobierno.

Si la deuda es un mecanismo de dominación, si efectivamente es una instrumento de coloniaje, ¿Qué parte de nuestras cadenas son lícitas? ¿Qué parte de la hegemonía del vasallaje es legítima?

La deuda conjuga todo nuestra derrota y más. Todas nuestras desapariciones, y más.Conjugala mortífera tortura de un paíshumillado.Hedor adhesivo y errabundo que intoxica la viday nos hunde en viscosas pesadillas de lodo.

Canjear deuda por educación, no es canjear deuda por más educación, por mejor educación, por mejores sueldos a los docentes, por más aulas abiertas. Canjear deuda por educación es como renunciar a nuestra historia, a nuestros libros, a nuestra manera de ver el mundo. Canjear deuda por educación no es menos deuda y más educación. Es canjear los principios y reconocer, abiertamente, que hay deuda legítima, que hay trueque, que estamos de rodillas. Canjear deuda por educación es cerrar los ojos y administrar comercialmente la enseñanza de los niños y niñas, que no andan con deudas, que no andan canjeando su futuro por monedas ficticias. Canjear deuda por educación, no es canjear menos deuda por mejor educación.

Si la deuda efectivamente mata, ¿Qué parte de nuestras muertes son lícitas? ¿y cuáles son legítimas?

¿Cuánta muerte necesitamos para seguir exaltando nuestras cadenas?

La deuda externa mata

Fuente: www.aldorso.com.ar

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